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Este espacio mágico lo he creado, pensado en reinvindicar a la Diosa que hay en cada Mujer, porque todas las mujeres somos Diosas, y es hora de que nos veamos de esa manera. También dedico con mucho Amor y Luz este blog en honor a todo un Universo lleno de energía procedente de las Mágicas Diosas del Cielo, y a las Mujeres que ya han iniciado su camino de poder reconociéndose a si mismas y a las demás como partes de una divinidad sagrada, como parte de la Diosa. Disfruta tu estancia conociendo a las Mágicas Diosas y descubriendo cual de ellas sientes que puedes ser tú...!!

Apasionados de Mágicas Diosas

24.3.10

Hathor

La Señora de la Turquesa - La Vaca Sagrada


Nombre egipcio: Het-Hert o Hut-Hor o Het-Heru o Hwt-Hert o Hethara
Nombre griego: Hathor
Flor: Rosa
Incienso: Rosa
Color: Turquesa
Piedra: Turquesa
Animal sagrado: Vaca
Representa: El placer, la danza, el amor, la alegría
Símbolos: Sistro, collar menta, sicómoro y los collares, especialmente de turquesa

Historia
Hathor es una de las deidades primarias y fue una de las deidades más amadas, adoradas y celebradas en el Antiguo Egipto. Hathor era más conocida y adorada como la diosa de las festividades, de la alegría, de la maternidad y la fertilidad, la sensualidad, el amamantamiento, la belleza y el erotismo, la feminidad, la belleza juvenil, la danza y las artes musicales -con su instrumento el sistrum o sistro, instrumento musical que producía un sonido característico al agitarlo- y especialmente del amor. La consideraban la protectora de mujeres embarazadas, del parto y las comadronas, ya que ayudaba a los niños a venir al mundo, como diosa de la fertilidad y de la vida. Era la gran patrona de todas las mujeres, que en ningún momento o estación del año dejaban de reverenciarla, debido a que representaba todo lo femenino, al igual que las características amables, gentiles, sensuales y tiernas de las mujeres a quienes protegía. Quienes aspiraban a ser la representación humana de esta multifacética diosa la apreciaban como madre, esposa y amante.
Diosa del Cielo, su nombre significa “La Casa de Horus”, por ser madre y a veces esposa de Horus; como tal, la reina de Egipto se identificaba con Hathor. Su nombre puede escribirse como un halcón dentro de un cuadrado que representa la casa. Madre divina que renueva todo lo existente. Tenía importantes connotaciones cósmicas y celestes, y fue adorada como diosa solar y del cielo. En lo que respecta al ámbito funerario, también gozó de un importante papel. Desde el Reino Antiguo absorbió las funciones de la vaca Mehet-Urt, con quien se la identificaba; así, establecida como señora del cielo, su relación con el dios Sol es la de guía; su aspecto es maternal y también es una personificación del cielo nocturno. Representaba la vaca que había alumbrado al mundo y todo lo que en él hay contenido, que nutre a los seres y a los muertos a los que ofrece el pan y agua tras su muerte. Su origen y adoración se remonta a tiempos predinásticos, donde encontramos a Hathor identificada con muchas diosas locales y se puede decir que todas las diosas eran formas de Hathor. La encontramos ocasionalmente desempeñando el papel de una diosa-cielo, de una diosa-sol, de una diosa-luna, de una diosa del este, de una diosa del oeste, de una diosa de la humedad, de una diosa de la fertilidad, de una diosa agrícola y de una diosa del mundo terrenal, de la fertilidad, de la danza y la música y la alegría de vivir. Como diosa de la fertilidad y diosa de la humedad, Hathor fue asociado a la inundación del Nilo. En este aspecto la asociaron a la estrella Sothis que levantándose sobre el horizonte anunciaba la crecida anual del Nilo. En la leyenda de Ra y de Hathor le llaman el “Ojo de Ra”.
Según el mito, vino a la existencia al mismo tiempo que Ra apareció como dios sol; entonces Hathor tomó asiento junto a él en la barca solar. Según otra versión de los mitos, Hathor, como personificación del cielo, era la vaca que con sus patas sostenía el cielo, mientras que Horus, su hijo, en forma de halcón, se introducía por su boca cada noche para renacer por la mañana; más tarde, Isis asumiría el papel de madre de Horus.
Se dice que era hija de Nut y Ra. Esposa de Ra, madre de Ihy. Muchos la consideran madre de Horus el Viejo. Otros como la esposa de Horus de Edfu. Fruto de esta unión era Horus el Joven.
En Dendera era la diosa del amor, la belleza juvenil, la alegría, la maternidad y el erotismo. Tenía consagrado el sistro, que le sirve como emblema. El sistro tenía el poder de ahuyentar los males y los maleficios y se empleaba frecuentemente en las fiestas. Diosa también de la música y del baile; entre su sacerdocio se incluían bailarines, cantantes, actores y acróbatas; incluso en la época griega, estas artes se mantuvieron bajo la esfera de Hathor. También era la patrona de los ebrios; presidía la fiesta de la ebriedad que se celebraba en Dendera veinte días después de la inundación del Nilo. Era también “La Dama de los Goces”, por su carácter festivo y lúdico y “La Dama de las Guirnaldas” por su vinculación a la belleza.
Su árbol sagrado era el sicómoro; entre sus múltiples manifestaciones y funciones estaba el de nodriza del rey y a veces se la representa como un sicómoro con un pecho con el que amamanta al rey, ofreciéndole con ello la divinidad. Se la adoraba en un sicómoro cercano a Menfis; también se encarnaba en un sicómoro que había en las montañas libias, consideradas como el límite entre el reino de los vivos y los muertos, y ahí ofrecía agua y pan a las almas que pasaban y sujetaba la escala por la que éstas subían al cielo. Motivo por el cual también se la conocía como “La Señora del Sicómoro” o “La Dama del Sicómoro”. Pero no sólo el sicómoro le estaba consagrado sino que además era “la vaca que asoma entre los papiros” y durante la estación de recogida de papiros se celebraban fiestas en su honor. En Tebas, como patrona de la región de la muerte, tenía asimismo un papel relacionado con el Más Allá como proveedora de comida y bebida a las almas que hacían su viaje por el mundo de los muertos y era la que recibía al difunto en su entrada al Más Allá; por lo que era llamada “Señora del Occidente” o “Diosa de la Montaña Occidental”. Ella es “La Maestra del Desierto Occidental” y “La Maestra de la Necrópolis”. Además un capítulo del Libro de los Muertos declara que aquellos que se dirijan a la diosa de la forma correcta podrán ser transportados por esta sobre su lomo. En los mitos se refieren a ella tanto como madre e hija de Ra; así pues, como madre ella da a luz al sol a través de la humedad de la niebla (confusión), y como hija, es su Ojo solar (Sekhmet), el intenso calor del sol que puede matar. Era la vez la vaca que amamanta a los seres vivos con su leche sagrada y la leona feroz que vivía en el desierto, capaz de acabar con la vida.
Su representación más conocida es la de la vaca sagrada. A veces también se la representa como diosa con cuernos o con orejas de vaca y tocado tripartito; el concepto del cielo como vaca, ampliamente difundido en el Delta, fue la causa de que Hathor presentara forma bovina. Porta el sistro, el bastón de papiro, la llave ankh y la cobra, como un remanente de la serpiente primordial Wadjet. De acuerdo con un antiguo mito, se suponía que ella había elevado al joven sol al cielo por medio de sus cuernos. Más tarde aparece como mujer con cabeza de vaca, y finalmente con cabeza humana que lleva a veces orejas y cuernos de vaca. Aún así casi siempre fue representada como una hermosa y delgada mujer con cuernos y orejas de vaca y un disco solar entre ellos encima de la peluca.
Vista como protección y sustento (amamantamiento) del faraón. En su aspecto vengativo era el Ojo de Ra, con aspecto de Leona (Sekhmet) y como la cobra Uraeus, símbolo sagrado y protección de la monarquía. Fue asimilada a Sekhmet y a Bastet y a Isis en un periodo tardío.
Hathor es ante todo una diosa de vinculación claramente lúdica, asociada al baile, las danzas, la música, al amor y placer sexual, y por eso los griegos la identificaron con Afrodita, dando a su ciudad el nombre de Afroditópolis.
El principal santuario dedicado a Hathor estaba en Dendera, donde era venerada como diosa del amor, la maternidad, la belleza juvenil, la alegría y el erotismo. Su templo se lo llamaba “Mansión de la Embriaguez y Lugar de la Vida Agradable”. Fue diosa del nomo XXII del Alto Egipto, III del Bajo Egipto y de varios del Egipto Medio. Presidía también los nomos VI, X y XIV del Alto Egipto. El matrimonio Horus-Hathor era venerado en el Alto Egipto, sobre todo en la zona de Tebas, donde tenía lugar las fiestas anuales en honor a ambas deidades. Esas fiestas se llamaban “La Buena Reunión”, se celebraba en el mes de Epifi, la imagen de Hathor salía del santuario de Dendera y navegaba hacia el templo de Horus en Edfú; tras varias celebraciones, la pareja divina realizaba su boda; y después de pasar juntos la noche, Hathor volvía a su templo; tuvo dos hijos con él: Harsomtus, de Edfú, e Ihy, de Dendera. En Kom Ombo era la esposa de Sobek. En Menfis era la diosa de las mujeres.
En la península del Sinaí, en Serabit el-Jadim, tenía un templo como “Señora de la Turquesa”, ya que estuvo conectada con su papel de protectora, con el éxito y el bienestar de las minas del Sinaí, la turquesa simbolizaba para los keméticos (egipcios) el cielo y la luz del amanecer además de que se le relacionaba con conceptos de renacimiento, procreación, fertilidad, atributos que estaban muy de acuerdo con los de Hathor. En Abu Simbel, Ramsés II le dedicó el pequeño templo en el que se la identifica con Nefertari. También tenía otros templo en Deir el-Bahari, Gebelein, en la isla de Filé y en Deir el-Medina éste de época ptolemaica. Los semitas la llamaban Baalat, “La Señora”; en Biblos fue identificada con Astarté. Naciones vecinas a los egipcios también la adoptaron y la bautizaron “Dama de Nubia”, “Reina de Libia”, “Esposa de Siria”, “Dama de Biblos” y “Grande de Palestina”.
La adoración de Hathor era tan popular que los sacerdotes podían ser tanto hombres como mujeres, lo cual era sumamente inusual. Estas características le hicieron ganar los títulos de “Señora de la Casa del Júbilo” y “Aquella que llena el Santuario de Alegría”. Muchas niñas fueron bautizadas en su honor con su nombre y la mayor cantidad de santuarios familiares y festividades eran en su nombre.
En esencia, Hathor era la diosa de la dicha y por ello era amada por toda la población tanto en el Alto como en el Bajo Egipto. Se dice que en sus celebraciones se bebía mucha cerveza y era posible el amor libre entre los jóvenes solteros. Las sacerdotisas de Hathor conocían las artes del amor e iniciaban a los jóvenes esposos para que supieran satisfacer a sus esposas. También conocían fórmulas de cremas, perfumes y aceites para mantenerse jóvenes y bellas.
Se decía que el amor infinito de Hathor era lo que mantenía la danza cósmica y gracias a éste fue creado el universo. Por su carácter amoroso se la llamó “Madre de Luz”, como la reina de los cielos y diosa cósmica, “Señora del Sicómoro del Sur” como diosa de la muerte y del renacimiento y “Señora de la Tierra Santa”, como símbolo del nacimiento, que también se asocia a las aguas primarias de las fuentes divinas, léase cuando se rompa la placenta y corre el agua de la fuente anunciando la inminencia del parto (otra representación de las aguas fluviales y la vía láctea).
También fue conocida como “Madre de las Madres”, “Soberana de la Danza”, “La Maestra de la Vida”, “La Gran Vaca Salvaje”, “Maestra de los Cielos”, “Ama de la Música”, “Señora del Canto”, "Dama de la Embriaguez y del Éxtasis", “Amante de la Necrópolis”, “Dueña de la Alegría”, “Reina de los Saltos”, “Señora de Iunet” (Dendera) su centro de culto se encontraba en Iunet, “Maestra de QIS”, “Dama hasta el Límite” (del Universo), “Reina de Occidente”, “Señora de Punt” (tal vez un ámbito en el actual Somalia - una expedición famosa a estas tierras fue encargada por Hatshepsut, de la dinastía XVIII), “La Poderosa”, “Patrona del enlazamiento de las Guirnaldas”, “Señora del Cielo”, “Diosa de la Música”, “La Dueña del Desierto”, ... y muchos otros nombres.


Otro centro de culto fue Imau (Kom el-Hisn)
Además de la fiesta de la “Buena Reunión”, se celebraba la “Sede de la Primera Fiesta”, en el Nuevo Año, la víspera del primer mes de Thoth, que coincidía con el regreso de la inundación. Otra fiesta suya se celebraba el día 8 del mes de Meshir. Había también siete Hathores, consideradas sus hijas o una manifestación de ella misma, cuyo papel era semejante al de las hadas de cuento pues, cuando nacía un niño, las siete Hathores iban a su lado y le anunciaban su destino; se decía de ellas que conocían el futuro y el momento de la muerte de cada egipcio y que, si un príncipe nacía desafortunado, podían cambiarle su destino por otro mejor; de ahí que protegieran la dinastía y la nación. También pertenecen al culto funerario como encargadas de proporcionar alimento y bebida al difunto. Estas Hathores se representaban como jóvenes tocando tambores y con los cuernos y el disco; o en forma de vaca, haciéndose acompañar por un toro, "el toro del Oeste, señor de la eternidad" y cuatro remos que simbolizaban los puntos cardinales. En época ptolemaica fueron identificadas con las Pléyades.

Objetos Rituales
Había dos instrumentos musicales especialmente importantes en los ritos de Hathor, y usados por los sacerdotes y sacerdotisas; el sistro y el collar de menat. Éstos eran usados para expulsar el isfet (lo maligno) y atraer bendiciones y purificar. Pero el collar menat era mucho más que un ornamento, se trataba de un símbolo intensamente mágico y profundamente asociado a Hathor, siendo uno de sus emblemas identificadores y parece que podría ser considerado una especie de transmisor de su poder. El poder mágico del collar menat se asoció también con el resurgimiento, siendo un medio propiciador de la trasformación y de la revitalización. De ahí que la menat llegara a tener implicaciones en ceremonias de renovación como el Heb-Sed, que alcanzara relevancia en el ámbito funerario y que hasta fuera un objeto ofrendado a los dioses. La forma del contrapeso de la menat, su posible origen, su significado y su simbología, ha sido un tema que ha generado cierta controversia. Algunos investigadores han considerado que la forma podría venir inspirada por determinados estuches utilizados para colocar espejos a los que se añadía una cuerda para poder llevarlos colgados del cuello; otros han comparado la forma de la menat con imágenes muy esquemáticas del cuerpo femenino; otros investigadores consideran que este elemento alude a la sexualidad femenina mostrando la forma de una vagina; algunos han visto en la menat la forma estilizada de los órganos sexuales masculinos. Otro de los objetos sagrados era el espejo, éste era usado en un ritual llamado “La danza del espejo” en la 5a dinastía. En la antigüedad los espejos eran considerados objetos de lujo, que eran guardados en cajas hechas para ese propósito, o que se llevaran colgando del brazo en un estuche de tela, eran hechos de metal pulido en forma de disco y en el mango solía haber representaciones de Hathor o diosas u objetos relacionados con el concepto, en oro representaban al sol y en plata a la luna.
El color rojo era asociado a Hathor, fue conocida con el título de “Maestra de la tela roja” y un título sacerdotal en Dendera fue “Aquella que se une con la tela roja sobre su trono”. Parte del traje de las sacerdotisas de Hathor consistía en una angosta tela roja amarrada al cuello colgando hacia la espalda. Esta especie de bufanda era también utilizada por bailarines en danzas en honor a Hathor, pero se usaban de manera diferente: al rededor de el pecho y colgando en la espalda, en otras representaciones se usaba al rededor del cuello y lo sobrante flojo sobre los hombros.

Palabras Clave de la Diosa
Placer, danza, canto.

Afirmaciones de la Diosa
“Me entrego al placer para manifestar salud y vitalidad”.
“Planifico mi tiempo para darme placer a diario”.
“Le doy un lugar al placer en mi vida”.
“Aprendo a disfrutar del placer”.
“Danzo con plena satisfacción en mi vida”.
“El placer alivia el stress, me relaja y reanima”.

2 comentarios:

Mariela dijo...

Muy interesante...! Comparto las afirmaciones de la Diosa.

Un beso Jardinero.

Mariela, Desde Mi Jardín...

Tita la mas bonita dijo...

Un diosa a todo dar, representante del placer, la danza, el amor, la alegría, y su afirmaciones son magistrales: “Me entrego al placer para manifestar salud y vitalidad”, “Planifico mi tiempo para darme placer a diario”, “Le doy un lugar al placer en mi vida”, “Aprendo a disfrutar del placer”,
“Danzo con plena satisfacción en mi vida”, y “El placer alivia el stress, me relaja y reanima”. Se dice que es bueno soñar, y lo mejor de todo, despertar con el ejercicio cotidiano del legado de la Diosa Hathor! Fabuloso como siempre tu post!